Vamos a explicaros cómo hacer un dossier de financiación como herramienta imprescindible para poder conseguir financiación de las entidades financieras, os vamos a enseñar qué documentos debe conformarlo, cómo tenerlo organizado, cómo presentarlo y como tenerlo siempre actualizado.

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¿Qué es un Dossier de Financiación?

Un Dossier de Financiación es un conjunto de documentos que se tienen bien organizados y que son fundamentales conseguir financiación de las entidades financieras. En él explicaremos qué es nuestra empresa, a qué se dedica, su historia, quiénes son sus socios, de dónde venimos y hacia dónde vamos, los documentos que acreditan nuestra trayectoria, una presentación del proyecto para el que queremos obtener financiación.

También demostraremos nuestra solvencia con nuestras cuentas anuales, con nuestros informes comerciales, CIRBE, con los certificados de estar al corriente de la Seguridad Social y en Hacienda, en definitiva, con toda aquella documentación que creamos que es necesaria aportar para que la entidad financiera no tenga duda alguna a la hora de concedernos la financiación que necesitamos para nuestro proyecto, pero vayamos por parte y desglosemos todo esto paso a paso.

La empresa, presentación.

Aquí tenemos que poner toda la trayectoria de la empresa desde sus constitución, sus éxitos (los fracasos, si podemos, los obviamos, evidentemente, no nos beneficia) cuál ha sido la evolución y su crecimiento a lo largo de los años, que productos o servicios ofrece, cuál  es su target o  público y mercado objetivo, cual es nuestra competencia, los datos fiscales de la empresa, quienes son los socios principales y la composición del órgano de administración de la sociedad.

Al final de este apartado adelantaremos para que queremos el dinero que estamos solicitando, si es para crecer, para internacionalizarnos o para lo que sea y ser lo más precisos posibles en exponer cual va a ser el destino de los fondos concedidos, por ejemplo, si van a ir a un inmovilizado se debe adjuntar en la documentación una factura proforma o un presupuesto detallado del valor de dicho bien.
Documentación de la empresa

En esta carpeta pondremos todos los documentos que hacen referencia a la empresa, tales como escrituras de constitución o apoderamientos,  todas las declaraciones de impuestos trimestrales y anuales, las Cuentas Anuales (Balance, Pérdidas y Ganancias, Memoria e Informe de Gestión) de cada ejercicio  (al menos, de los últimos 3 años), los certificados de estar al corriente con Hacienda y la Seguridad Social, certificado del CIRBE en dónde se vea nuestro nivel de endeudamiento y a ser posible todo en formato papel y también en formato electrónico, todo escaneado y agrupado en carpetas y subcarpetas.

Al final de este apartado relacionaremos todo el inmovilizado material e inmaterial que posee la empresa y que pueda servir como garantía para la financiación que nos van a conceder. También adjuntaremos todas las copias simples de los inmuebles de la empresa que certifican la propiedad y que están exentos de embargos, gravámenes e hipotecas.

Documentación de Solvencia

En esta sección pondremos una hoja Excel con un cuadro o pool bancario en donde consten todos nuestros préstamos, tarjetas, pólizas de crédito, líneas de descuento y todos los productos de financiación que tengamos en activo. Debe constar  el saldo dispuesto, el saldo vivo o pendiente, la cuota que pagamos y también la entidad con la que tenemos contratados dichos productos y la fecha en que vencen los mismos.

Luego adjuntaremos todos aquellos documentos que certifiquen nuestra solvencia, tales como que no estamos en ningún registro de morosos  tipo RAI o ASNEF (aunque eso ya lo volverá a comprobar la entidad financiera de nuevo para asegurarse de que los certificados están 100% actualizados) y el certificado del CIRBE del Banco de España en dónde se refleje el volumen total de deuda y avales que tiene la empresa con terceros y que todo debe concordar con lo reflejado en nuestras cuentas anuales.

En caso de que todo esto no sea suficiente, cabe la posibilidad que la entidad financiera exija además que alguien nos avale, sea algún socio o algún administrador, esto es así porque los bancos siempre quieren garantías reales y a gente de carne y hueso que esté detrás, por si algo fuera mal en el futuro, tener a dónde agarrarse.

Previsiones flujos financieros futuros.

Debes presentar un plan de tesorería que reflejen los flujos financieros futuros, el Cash Flow que va a generar la inversión, debe verse claramente que se va a obtener una rentabilidad positiva de dicha inversión y que el Pay Back (retorno de la inversión) está asegurado en un plazo corto de tiempo. Es aconsejable también llevar calculado el Valor Actual Neto (VAN) y la Tasa de Rentabilidad Interna (TRI) de dicha inversión.  Con esto conseguiremos que el Banco aprecie que la inversión es positiva, que vamos a tener capacidad de reembolso y que, por tanto, es seguro que vamos a devolver la financiación obtenida.
Debemos ser honestos y presentar las previsiones de tesorería en las tres versiones posibles: realista, optimista y pesimista. Demostrar con números que en el peor de los casos, en la versión pesimista, la operación de inversión sigue siendo rentable y positiva, es decir, que se ganará menos con ella pero que en ningún caso la operación estará en riesgo de caer en rentabilidad negativa tal que corra riesgo el poder devolver la financiación concedida.

Debemos ser transparentes y no ocultar nada relevante, evidentemente que no vamos a hablar mal de nosotros mismos, los pequeños fracasos comerciales que no han afectado a la trayectoria global de la empresa deben ser silenciados, pues no nos favorece en nada, pero lo que en ningún caso debemos hacer es intentar engañar a la entidad financiera ocultando información importante, debemos ser honrados y coherentes con la información que aportamos  (las mentiras tiene las patas muy cortas y más con la gran informatización de datos que hay en la era de las TIC).

Por último, una vez terminado nuestro Dossier Financiero, todo muy bien hecho, en formato papel  y electrónico, con sus carpetas, subcarpetas y todo bien ordenadito, ya solo nos queda presentarlo a la entidad financiera todo lo mejor que sepamos y luego ya solo nos quedará encomendarnos a la Virgen o al Santo al que el solicitante de financiación le tenga más fe y rezar para que le concedan la financiación que necesita para sacar su proyecto adelante.

ESTEBAN LÓPEZ

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